Algo curioso sucedió en el camino a la Bolsa Eléctrica

Rodrigo Villamizar

El autor fue Ministro de Minas y Energía de Colombia, Embajador, es Chairman de Borametz Group (USA), Presidente de la Junta Directiva de Deinland y Kaiserwetter Energy Asset Management (Hamburgo), Codirector de The Legacy Group of Washington DC, profesor Visitante de la U de San Diego y de IEB-Complutense de Madrid.

Tal como en la película escrita, producida y dirigida por Bart Sibrel en 2001, en la cual se afirma que el alunizaje del APOLO 11 fue un engaño de la NASA para alcanzar una gran victoria en la Guerra Fría contra los rusos, en nuestra campaña para entender mejor lo que realmente sucede con los precios de energía en colombiana nos hemos topado con anomalías y falsedades que podrían dar pie a una película de Hollywood.

Así como Sibrel utiliza pruebas fotográficas donde resalta inconsistencias en los registros del vuelo Interespacial, en nuestra aventura exploratoria hemos escogido el método científico que utiliza la hipótesis nula como una afirmación inicial;  supone que no hay que dudar de la verdad oficial sobre la imparcialidad del mercado y la transparente determinación objetiva de los precios. Si luego de realizar nuestro análisis para probar esta hipótesis, los resultados del experimento son improbables, el método establece que debemos rechazar la hipótesis nula en favor de la hipótesis alternativa: que sí hay actores que ejercen poder de mercado a su favor y que por lo tanto los precios (tarifas) resultantes están por encima de lo que el mercado competitivo determinaría. Todo ello en favor de los proveedores de la electricidad y en contra de los usuarios que deben pagar una proporción mayor de sus ingresos en este servicio público.

Independientemente de que los argumentos de Sibrel sean inválidos (como muchos otros lo han demostrado), es válida su metodología de investigación , basada en la aceptación o rechazo de la hipótesis nula. Al respecto, tres hallazgos estadísticos son contundentes en rechazar la hipótesis sobre la imparcialidad del mercado y la transparente determinación objetiva de los precios.

  • Esta tabla, elaborada calculando el HHI (Índice Herfindahl–Hirschman) desmiente la hipótesis prevalente, según la cual ningún ofertante en la Bolsa ejerce poder de mercado. Según el Departamento de Justicia de EE. UU., un mercado con un HHI de menos de 1.500 es un mercado competitivo, un HHI de 1.500 a 2.500 es un mercado moderadamente concentrado y un HHI de 2.500 o más es un mercado altamente concentrado. De los 23 años analizados, la mitad de ellos mostraron ‘alta concentración’ y la otra mitad se caracterizaron como ‘moderadamente concentrados’                 

YearHHI
20013975
20023860
20033456
20043678
20053043
20062980
20072655
20082574
20092043
20101750
20111567
20121430
20131422
20141745
20151854
20161954
20171760
20181659
20191870
20201945
20212508
20222543
20232670
2024*2987

                                                       (*) tres meses

  •  Como resultado de lo anterior, los precios o tarifas que pagan los colombianos son más altos de lo que el mercado determinaría según un modelo econométrico neutral de cálculo de estos a diferencia de los que determina la Bolsa.

Fuente: Elaboración Electra CDP, 2024

  • De 189 países registrados Colombia aparece solo superada por 19 de ellos. Y en el grupo de los 30 países clasificados según el gasto en electricidad como proporción del salario mensual promedio, Colombia ocupa el #3 (#30 Noruega con 0.93%; #27 USA con 2.24%; #20 Holanda con 2.56%; #15 Austria con 2.97%; #10 Alemania con 4.89%; #5 México con 6.59%; y #1 Portugal con 8.84%)

Conclusión

Tal como la película de Sibrel, nuestro viaje de inspección a la Bolsa Eléctrica del país inició con la teoría oficial; durante más de 30 años se nos aseguró que el sector eléctrico ha cumplido siempre con los preceptos constitucionales de equidad y eficiencia. Pero lo descubierto muestra otra realidad que más se parece a una teoría de la conspiración; que al contrario de la fantasiosa versión oficial, el sector eléctrico no produce tarifas de bajo costo.

El sistema actual está obligado, constitucionalmente, a proveer energía de forma eficiente y justa para los colombianos. Como país, le hemos otorgado el manejo de los recursos y la infraestructura necesaria para la generación de energía a ciertos actores, bajo la hipótesis que esta es la mejor forma de garantizar estas condiciones.

  Pero esta hipótesis, hemos descubierto, no está respaldada por la evidencia. Los datos demuestran lo contrario; la cadena de generación y transmisión eléctrica de Colombia no provee este servicio vital a los colombianos de forma justa o eficiente. Esto es debido a que un reducido número de productores de electricidad tienen el poder de acomodar el mercado de la Bolsa a sus intereses corporativos y no al de los usuarios.

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